Una de las principales preguntas que se plantea cualquier ser humano cuando se encuentra inmerso en el proceso de compra de una vivienda es si se plantea la compra de una vivienda de segunda mano o lo hace de obra nueva.


Teniendo en cuenta que en ambos casos hay pros y contras, y al final la subjetividad juega un papel importante, en mi opinión existen una serie de valores muy importantes que hacen que la balanza se inclina claramente del lado de la obra nueva:

  • En el año 2006 se aprobó el Código Técnico de la Edificación, el cual establece unas bases que deben cumplir todos los edificios de nueva construcción desde dicha fecha, que afectan tanto a la fase de proyecto, como de construcción, como de mantenimiento y conservación, aportando un importante salto de calidad respecto a los edificios construidos anteriormente.

     


     

  • Se establecen tres tipos de garantías para las viviendas de obra nueva con los siguientes plazos:

    • 10 años para los defectos estructurales (vigas, pilares, forjados, cimentación, muros de contención, etc.)
    • 3 años para defectos de los elementos constructivos o instalaciones que afecten a la habitabilidad del edificio.
    • 1 año para defectos de acabados.

  • Uno de los aspectos más valorados actualmente por los clientes es la eficiencia energética, pudiendo resultar clave en la decisión de compra. Los edificios de obra nueva que se comercializan en la actualidad cuentan al menos, prácticamente en su totalidad, con calificación energética B y cada vez más son los que disponen de A. Una alta calificación energética es de gran importancia por lo que implica por múltiples aspectos:

    • El ahorro económico que supone para el cliente.
    • El mayor confort de la vivienda (tanto acústico como desde el lado de la temperatura)
    • La buena calidad del aire interior de la vivienda.
    • La vivienda con buena calificación energética soporta mejor el paso del tiempo y la protección del medio. ambiente que ello supone, gracias a la reducción de las emisiones.

  • Los edificios de obra nueva que se construyen en la actualidad, se llevan a cabo bajo criterios de sostenibilidad, haciéndolo con respeto y compromiso con el medio ambiente, utilizando de forma eficiente las diferentes fuentes de energía y empleando los materiales y recursos menos perjudiciales para el medio ambiente.

  • Hoy en día, la gran mayoría de los promotores ofrecen múltiples posibilidades de personalización de las viviendas, pudiendo elegir entre diferentes materiales y acabados tanto para los paramentos verticales como horizontales. Dicha personalización, se amplía de forma generalizada tanto a la cocina como al color de la carpintería interior. En algunos casos, hay promotores que llevan la personalización al extremo, poniendo al servicio del cliente un arquitecto para diseñar la vivienda a su medida.

  • Un amplio porcentaje de las promociones de obra nueva cuentan con importantes zonas comunes, aspecto enormemente valorado por los clientes por las alternativas de ocio que conlleva para la familia. Dentro de las más habituales, encontramos:

     

     

    • Piscinas, zonas de juego infantil, zonas verdes o instalaciones deportivas como gimnasio, pádel, fútbol o baloncesto y salas polivalentes comunitarias que en muchos casos incluyen cocina y servicios para poder celebrar eventos.

  • Cuando un individuo acude a una oficina de ventas para informarse, lo hace porque está interesado en esa ubicación en concreto o al menos es una de las que se plantea para afrontar la decisión de compra. Generalmente, dentro del mismo edificio se va a encontrar con la posibilidad de elegir entre viviendas de diversos números de dormitorios y de diferentes tipologías dentro del mismo número de dormitorios, pudiendo elegir tanto en función de las necesidades como de los gustos personales.

  • Al afrontar la compra de una vivienda, uno de los aspectos más importantes, si no el que más, es el precio y la forma de pago de la misma. Este aspecto, toma todavía más relevancia cuando nuestros jóvenes pretenden acceder a la compra de su primera vivienda, ya que resulta muy complicado que dispongan de ahorros de forma inmediata del 30% aproximadamente del precio de la vivienda (incluyendo los gastos que genera una compraventa) que complemente el 80% que habitualmente, como máximo, se suele financiar a través de préstamo hipotecario. En el caso de la obra nueva, ese primer porcentaje se paga de forma escalonada durante el periodo de ejecución de la obra, lo que flexibiliza de forma considerable el pago.

Resumiendo, en la actualidad hay aspectos que nos permiten asegurar que la compra de una vivienda de obra nueva es siempre una garantía de éxito:


RAMÓN LLEDÓ

DIRECTOR COMERCIAL