Dios así lo quiera, no solo porque nos viene bien a los que no sabemos hacer otra cosa, sino también porque es un elemento dinamizador de empleo, precisamente de los que más lo necesitan, que son los menos cualificados y ésta es la mayor lacra que tiene España. No somos capaces de generar empleo para todos los dispuestos a trabajar y eso afecta a todo, desde el consumo hasta las pensiones, que en su proceder, auténticamente piramidal, necesita cotizantes nuevos que entren por la parte baja de la pirámide. Esta es la auténtica amenaza, la incapacidad de crear empleo suficiente y bien retribuido

El batacazo del 2007 y años siguientes, todavía no ha terminado, 2007-2017  la década perdida, pero parece que se ve la luz de lo que pensamos es el final del túnel, esperemos que no sean los focos del camión que viene de frente.

Además de una debacle supina que ha afectado a todos y se ha llevado por delante gran parte del tejido productivo, la falta de confianza y el miedo al futuro, han hecho que todos hayamos echado pie al freno y aflojado el acelerador en todos los campos. En el consumo de bienes duraderos, también y los inmuebles eso son. Se ha embalsado una demanda solvente que no compraba porque, entre otras cosas, pensaba que los inmuebles iban a seguir bajando. Hoy esa manifestación del inconsciente colectivo ha variado y nadie considera que las viviendas van a seguir bajando, más bien al contrario y además no hay oferta suficiente en las zonas donde existe demanda solvente, y esta ha empezado a comprar con ansia.

Bien es verdad que la mayor parte de estos compradores son repositores de vivienda, grupos humanos con posiciones económicas consolidadas, cuya percepción de la crisis ha sido más virtual que real y que ahora consideran que es el momento de comprar porque no van a bajar más y además, no hay.

El resto de los mortales, siguen más o menos parecido, economías de supervivencia y solo una percepción de que las cosas van tendiendo a mejor, pero las rentas precarias presentes son una realidad y el futuro de las mismas, no está nada claro.

De otro lado, los escandallos al uso tabulan miles de m²  de suelo urbanizado en el país que no vale ni valdrá para nada. Este es uno de los cuellos de botella del momento, no hay materia prima.

La cosa es tal que en las últimas subastas habidas en Madrid: Mendez Álvaro (Repsol y Adif) y General  Cadenas Campos –Tetuán (Patrimonio del Estado), han tenido un solo oferente y 2M€ por encima del tipo en ambos casos, bien hecho, acopio de suelo, no-barato hoy, pero materia prima para un mañana inmediato que permitirá a su afortunado comprador poder seguir manteniendo su actividad promotora.

No hay suelo válido porque llevamos 10 años sin gestionar y el suelo como las grandes reservas de las bodegas, no se improvisa, requiere tiempo y torear con el morlaco de la Administración, doble en este caso, municipal y comunitaria.

Así pues, la perspectiva en residencial es oligopolio de la oferta y por ende precios al alza, sobre todo si se consolidase la lenta pero inexorable recuperación, (no hay mal que cien años dure, que dice el refranero popular).  Además, cohortes demográficas de gente de empleo precario van a heredar viviendas cuyos gastos van a ser un problema pagar, pero eso es ya harina de otro costal.

Lo previsible es que se seguirá vendiendo muy bien los productos que se saquen en mercado residencial, encajados con lo que la demanda pide y en las zonas donde esta existe.

Porque en el resto de subsectores (oficinas, naves industriales, centros comerciales), la situación hoy no parece que pueda traer alegrías al sector en forma de nuevos proyectos. Ni la economía ni su proyección permiten imaginar un futuro halagüeño, ni en oficinas, ni en industrial, ni en más SBA en centros comerciales donde la nuestra per cápita, se homologa con las de otros países de nuestro entorno.

La única esperanza, todavía sin gestionar adecuadamente es nuestra costa, toda la costa. Ahora solo se mueve Marbella y zonas levantinas muy determinadas. Tenemos como 3.000 km de costa, muy cerca de una Europa que tirita de frio y está llena de jubilados, ¿es el mito de la Florida Europea una de las bazas a futuro del sector?

Hasta ahora se ha hecho sin unidad de acción y sin poner en valor este producto que, ¿Por qué no? debería ser considerado como neto exportador, y que genera empleo en el sector servicios, que es lo que más necesita ahora el país. Nuestro histórico es que, hasta ahora, se han hecho las cosas bastante mal, pero es un nicho potencial que habrá que pensar en él y, sobre todo, en las redes comerciales en el exterior.

Otro de los sectores a repensar es el de las viviendas en alquiler, éste se está incrementando no solo en demanda, sino también en precio. Con respecto a la primera, la demanda, es una realidad que se está produciendo un cambio cultural y las nuevas cohortes demográficas que se independizan de su núcleo familiar recurren al alquiler porque, entre otras, no pueden hacer otra cosa.

En definitiva, un sector con menor peso en el PIB, más contenido, pero que parece que se mueve después de diez años y, totalmente renovado, vuelve a la carga.

  José Luis Marcos Muñoz

Socio Fundador y Presidente de Proel