La situación de partida del sector inmobiliario, no era mala, dejada atrás la gran crisis del 2008 y más de un lustro siguiente, el sector, jibarizado, estaba formado por nuevas empresas solventes, en general, y bien gestionadas. Habia problemas: la carencia de suelo, los costos desbocados e impredecibles de la construcción y la inoperancia en licencias varias y su tramitación.

Ahora, nos enfrentamos a un parón en la economía, la incognita a despejar, está en como vamos a quedar, en hasta donde va a llegar la herida, en cuanto tiempo recuperaremos lo perdido.

Las decisiones humanas, muchas veces, están basadas en el estado de animo. La compra de una vivienda esta influida por  esto , (y más cosas, evidentemente). Lo que estamos viendo es que “e piu se muove”, es decir, aunque la respuesta a la publicidad sea menor, sigue habiendo contactos de interesados que piden información telematica. Son menos, pero los hay en número suficiente como para estructurar demanda, crear BB DD para trabajarlas cuando pase el temporal. E incluso se formalizan operaciones a distancia con entrega de dinero, pocas, pero las hay, operaciones de compra que se estaban trabajando semanas antes de la crisis.

De momento lo que hay que hacer, es sembrar a futuro, seguir en la línea de acopiar contactos y esperar a que el confinamiento, la enfermedad y sus secuelas acaben.

Y ahí está la mayor incognita, ¿Qué va a pasar después?. Esto es como una operación cardiaca con circulación extracorpórea. La operación puede haber sido un éxito, pero, acabada la misma, hay que desenchufar el cuerpo de la maquina y el corazón ha de latir, y ese es el albur. De la misma manera, ahora estamos metidos en un largo y oscuro túnel, saldremos, no sabemos cuando pero saldremos, unos antes y otros después.en ese momento hay que ver como queda el empleo y sus concomitantes y, sobre todo, la percepción de rentas futuras que perciban nuestros clientes potenciales.

Esta percepción esta unido al mantenimiento del puesto de trabajo, y que las empresas puedan seguir produciendo, vendiendo, cobrando y pagando a su gente y proveedores.

Ahora la prioridad es parar al bicho y su tempestad de muerte y sufrimiento, pero, en paralelo hay que salvar a los que crean y mantienen empleo, porque si no la salida de la crisis sanitaria va a ir seguida de una crisis social de impredecibles consecuencias.

No comparto las predicciones apocalípticas que dia tras otro se pueden leer en los medios. La situación económica puede ser grave, pero no, ineluctablemente, nos va a llevar al desastre, si todos ponemos lo mejor de nosotros en conjurar un destino que, muchos, configuran como inexorable.

Ni es sitio, ni tengo la formación y conocimiento para criticar lo que se hace y menos para dar ideas proactivas. Pero la clave esta ahí, en salvar el tejido productivo como al soldado Ryan.

Resumiendo, nos salvamos si la capacidad de generar empleo, se mantiene incólume o, al menos, no sufre en exceso.

No sé como se hace, hago esfuerzos por salvar a los mios, mantener su empleo y, ¡ojalá¡, contratar a más.

Esta es una de las claves para poder seguir vendiendo activos inmobiliarios y no depende de nuestro voluntarismo como sector.


¿Bajada de precios?, no lo veo por ninguna parte, la razón estriba en que ni suelo ni costes de mano de obra y materiales parece que vayan a bajar.

En el caso del suelo porque hay poco ordenado, en las zonas donde se concentra la demanda y finalista para licencia inmediata mucho menos. La legal intervención de municipios y comunidades y su carencia de pro-actividad es una cruz que soporta desde hace lustros el sector.

Lo de la mano de obra es para hacérselo mirar, un país con mas de tres millones de parados, no encuentra gente para las obras. Otra cosa que no entiendo muy bien es el incremento de los costes, ¿cui prodest?,¿Quién se esta llevando la tela?,  pero eso da para otro blog.

Puede que veamos, a finales de año, que suelos salgan a la venta, para embellecer el resultado recuperando via venta de materia prima lo que no se ha conseguido con producto terminado. Pero saldos en promociones de Obra Nueva. No lo creo.

La ralentización de operaciones, es un hecho. Proyectos previstos con gran probabilidad, no se van a poner en marcha, hasta que la situación mejore, Va a haber menos oferta, eso es un hecho previsible, otro elemento que apunta que la bajada, generalizada, de precios no es esperable.


El año, no va a ser bueno, pero tampoco el comienzo del fin de los tiempos y apocalipsis varias que corren por las Redes. Vamos a sufrir pero recuperaremos en el 2021, si y solo si la perdida de empleos no es dramática ni duradera.

Volveremos a vender cuando el potencial cliente perciba que va a seguir cobrando sus emolumentos.

El solvente, inversor o usuario final de producto inmobiliario, que no dilate demasiado su decisión, el problema es que no hay, que la presión de la demanda es superior a la capacidad de la oferta. Me refiero, obviamente, a la primera residencia y en las zonas de España donde se concentra la población y la riqueza en términos de PIB.

Los tiempos no son buenos, pero va ser un periodo duro, pero corto. Con una caída de todos abismal y una recuperación en flecha.

Que lo veamos y pronto

 

JOSE LUIS MARCOS MUÑÓZ

PRESIDENTE DE PROEL